Muchos ex alumnos de la I.E. Mercedes Cabello
de Carboneras se acordaran de la enorme peña que se encuentra en medio de la
cancha deportiva de ese colegio, pero tal vez no se acuerdan de la historia que
enmarca dicha peña.
En la época de los incas
había un muchacho chasqui llamado Apurayllia que en quechua significa
“velozmente”. Era el más valiente, intrépido y veloz mensajero que tenía el
Imperio del Tahuantinsuyo, su fama era bastante conocida y por ello el Inca
Pachacutec lo considero parte de su corte. Pero Apurayllia tenía un corazón
humilde y por muchos títulos nobiliarios que el Inca podía ofrecerle, el solo
quería seguir llevando una vida aventurera como chasqui, pues le gustaba
realizar mucho esa labor.
En cierta ocasión el inca
Pachacutec ofreció a su hija Chinkay como futura esposa, pero Apurayllia, no la
quería, él amaba recorrer los caminos del imperio y con ello la libertad de su
espíritu aventurero. Al rechazar el ofrecimiento del Inca, este se sintió muy
ofendido y mando tomar prisionero a Apurayllia, este al saber de la noticia,
escapó hacia la costa y corrió tan ligero como un venado, pero los soldados del
inca eran muchos y estaban próximos a capturarlo. Cansado de correr Apurayllia
se arrodillo y pidió al Dios Sol que lo ayudara y este le respondió:
- Ves aquella peña
que está allí. Hay una puerta mágica dentro de
ella, pero si entras jamás podrás volver a salir.
Al sentir que los soldados del Inca estaban muy cerca,
Apuraylia decidió ingresar a la peña y de esta forma liberarse de la ira del
Inca.
Ya prisionero en la
peña Apurayllia suplico al Dios Sol que
lo liberara, pero este no quería hacerlo. Tanta fue la súplica del muchacho que
finalmente el Dios Inti se apiado de él y le dijo:
- Solo podrás salir de ella de vez en cuando y trata que
nadie te vea.
Es así que cada vez que por
allí pasaba un chasqui Apurayllia salía de la peña para animarlo a que llegue a
su destino o al Tambo más cercano y cuando el chasqui se detenía para ver quién
era solo veía a la enorme peña. Al transcurrir los años todos los chasquis que
pasaban por allí daban reverencia a la peña pues se corrió la noticia que allí
se encontraba el mejor chasqui que el imperio podía tener y Apuraylia se
emocionaba cada vez que veía a un hermano chasqui aparecer por el camino y le
transmitía la fuerza y dedicación por aquel oficio.
En la actualidad cuando se
van a hacer competencias de atletismo en aquella cancha de la Institución
Educativa muchos atletas sienten que son
motivados por una voz que sale de la peña ¿Acaso será el veloz Apurayllia?
Autora:
Azucena Tejada Rivera
